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viernes, 5 de diciembre de 2014

¿Somos libres?, Libertad ¿realidad o ilusión?



La creencia de ser más que una creencia. ¿Somos libres?, Libertad ¿realidad o ilusión?

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He aprendido que no quiero más de lo mismo. Cansado de frases hechas, percibo que tras atractivos propósitos esos eslóganes andan vacíos de contenido y sobre todo de sentido. Me niego a ser el reflejo de una sociedad que busca incansablemente convertirme en un producto más competitivo, ser mejor que mi vecino, ser mejor que mi compañero, ser mejor pareja, ser mejor padre, ser mejor hijo, .. ¿Y cuando soy mejor que yo mismo? Quiero ser mejor simplemente por tener la sensación de no tener que competir con nada ni nadie. Yo no quiero creer. Yo quiero saber quién soy, y ese conocimiento será el que me acerque a la libertad, o por lo menos, me haga ser consciente de su ausencia.
              ¿Qué entendemos por libertad? Facultad y derecho de las personas para elegir de forma responsable su propia forma de actuar. Otra cuestión es, ¿está facultado nuestro cerebro para ejercer esa libertad?¿existe el libre albedrío mental a la hora de elegir mi forma de actuar?, ¿nuestra elección se rige por el determinismo de Einstein o por el contrario se basa en indeterminismo probabilístico de la mecánica cuántica?¿está todo determinado o indeterminado en nuestro cerebro?   
            Libet un gran neuropsicólogo demostró a través de neuroradiología y estudios neurofisológicos, que la elección no es consciente, sino que siempre emerge del inconsciente. Se demostró que antes de que el individuo decidiera actuar, el cerebro inconsciente ya había actuado. Libet ha constatado que para que un acontecimiento pase el umbral de la conciencia y sea registrado por una persona, el tiempo desempeña un papel fundamental, ya que si el acontecimiento ocurrido no dura más de medio segundo, el consciente humano sencillamente lo ignora. Cabe aquí un dilema de dos formas de pensar contrapuestas, ¿realmenteDios no juega a los dados como diría Einstein, o por el contrario, no sólo Dios juega a los dados, sino que los arroja allá donde nadie los pueda ver, como afirma el mismísimo Sthephen Hawkings?, ¿realmente el cerebro tiene la capacidad de elegir entre diferentes opciones y hacer lo que le dé la gana? Lo único que puede hacer el consciente es tomar la elección inconsciente, la capacidad del consciente es la del veto, la de inhibir, lo inconsciente es lo reprimido.
              El problema del ser humano es que quiere ser más que un correlato de consciencia, más que un trozo de materia grasa que piensa, más que miles de millones de neuronas bañadas en colesterol y neurotransmisores,  quiere darle el sentido mágico a su vida. Aquí vienen los engaños del cerebro como diría Nietzsche, la dopamina, el placer, el derecho de ser un Dios, engaños que el cerebro lanza desde el origen de la especie. Los grandes cerebros del Universo están divididos entre la búsqueda del poder y la búsqueda del conocimiento, la función del hombre es evolucionista, esa es la misión de la mente y nuestro cerebro. La cuestión es, el diseño de mi cerebro es perfecto, las definiciones de mi cerebro son erróneas, sino puedo estudiar mi mente porque SOY parte de ella, ¿cuál es la vía del auto conocimiento, el camino de acceso a saber cuáles son las leyes o normas que gobiernan mi comportamiento mental?                 
        La evolución del ser humano, está basada en la identidad. El 99,99… % del genoma humano  (20.000 genes) es compartido por todos los hombres, todas la razas, muy superior al resto de especies animales vivas, ¿de dónde surge tanta diferencias entre los hombres?, ¿porque hay tanta desigualdad social?, ¿porque hay tanto racismo si comparto el 99,99 % de mi herencia genética con cualquier ser humano del planeta?,precisamente por esa línea divisoria que separa mi mente consciente de mi mente subconsciente.
              Las religiones, las diferentes filosofías, hablan y tienen su definición del libre albedrío, su base es el libre albedrío, pero tenemos que hablar del libre albedrío desde la base de la neurociencia, desde el comportamiento de nuestro cerebro. Un claro ejemplo de aquello que llamamos libre albedrío lo podemos tomar del juego del ajedrez. El ajedrez tiene diferentes movimientos, podemos combinar infinitas posiciones. El juego del ajedrez en esencia tiene infinitas combinaciones, pero tiene unas reglas ya que cada movimiento que creamos es predecible cuando lo ejecutamos, pero el indeterminismo opera antes de ejecutarlo. Tenemos un determinismo marcado por las reglas del juego inserto dentro del indeterminismo de las infinitas combinaciones. Este ejemplo ilustra cómo se combinan en el ajedrez el determinismo de Einstein con el indeterminismo de la mecánica cuántica. Tenemos libre albedrío en el ajedrez, pero un libre albedrío limitado a los 64 cuadros del tablero, y las diferentes reglas de movimiento de las diferentes piezas,  ¿quién expone esas reglas en el universo de nuestro cerebro? ¿Quién impone las leyes de la física, que nos llevan a entrar entre la física, el cerebro y la evolución? El cerebro es una herramienta del ser humano que nos dota de la posibilidad de evolucionar y llegar a un entendimiento cada vez mayor. Y quizás ese entendimiento mayor nos haga tomar consciencia de que las reglas del juego siempre han estado y estarán, puesto que si la vida es finita la muerte no le ha de ir a la zaga. Si el continuo ir y venir de vida y muerte es la invariable, el libre albedrío ontológico no existe. Esta idea nos la ilustra de la mejor manera este poema del ajedrez de José Luis Borges:   En su grave rincón, los jugadores rigen las lentas piezas. El tablero los demora hasta el alba en su severo ámbito en que se odian dos colores.   Adentro irradian mágicos rigores las formas: torre homérica, ligero caballo, armada reina, rey postrero, oblicuo alfil y peones agresores.   Cuando los jugadores se hayan ido, cuando el tiempo los haya consumido, ciertamente no habrá cesado el rito.   En el Oriente se encendió esta guerra cuyo anfiteatro es hoy toda la Tierra. Como el otro, este juego es infinito.      
        El ser humano siente  la necesidad de encontrar un orden lógico que pueda relajar su razón y que dote de sentido su existencia. Nuestra intuición nos dice que detrás de algo debe haber otra cosa, porque hemos aprendido a concebir el mundo de esa forma, nuestro universo es causal. Los huecos nos incomodan, nos reflejan la incertidumbre en nuestra experiencia de vida, y nos hacen salir de nuestra zona de confort, aquel lugar que tanto nos cuesta abandonar.  Pongamos un ejemplo claro y evidente del funcionamiento automatizado de nuestro cerebro (la mejor defensa es el funcionamiento automático), nos piden que levantemos uno de los dos brazos. Cuando hemos decidido levantar uno de los brazos, el cerebro inconsciente hacía 1 segundo que ya había decidido, ¿eso es libre albedrío? Aquí está la cuestión de fondo que es crucial para empezar a discernir sobre la posibilidad del libre albedrío, ¿tú escoges o te inhibes?, ¿es capaz la mente humana de verdaderamente escoger lo que quiera? Otro ejemplo que puede mostrarnos los diferentes grados del libre albedrío puede ser el de una rata que se introduce dentro de un laberinto. Decimos la rata tiene libre albedrío para escoger tal o cuál camino. Pero la pobre rata no tiene libre albedrío para elegir o no entrar en el laberinto. Estamos aquí ante la libertad de elegir (los diferentes caminos del laberinto) y la libertad para elegir (entrar o no entrar en el laberinto).  
                        ¿Realmente el ser humano tiene miedo a la libertad como diría Erich Fromm? El hombre moderno, donde la individualidad es el objetivo, se autolimita por esa individualización.  Decimos que la esclavitud fue erradicada en el siglo XIX, allá por la década de los 80, pero la realidad de una libertad social es un dogma. La esclavitud existe de una forma más sofisticada, más subliminal, estamos en la era de la racionalización de la esclavitud. Podemos decir que el africano que está en el semáforo tiene derecho a ir a comer al mejor de los restaurantes, tiene derecho a la elección de su educación,… puede elegir, pero, ¿puede hacerlo? La verdadera libertad debería fraguarse bajo una democracia real, pero el problema es que el individuo no se percibe libre completamente. Ya que esa individualización a la que nos arrastra esta sociedad nos deriva hacia la soledad, y esa soledad da miedo, y prefiere volver al colectivismo. El problema que ha acompañado de forma constante al hombre ha sido el miedo, y sobre todo el miedo a la muerte. Ese miedo a la muerte ha sido cultivado por las creencias religiosas, y ese vacío existencial hay sido ocupado por las religiones, y eso ha dotado al ser humano de diferentes mecanismos de evasión. Una vez que el ser humano haya superado el temor a enfrenarse con su propio yo, sus propios deseos y necesidades podrá este ser realmente libre. Aquello que esta sociedad nos presenta como libertad no es más que lo que esta quiere de nosotros, cómo debemos trabajar producir y movilizarnos en la sociedad dentro de las labores que debemos cumplir como miembros de esta. No es en sí que estemos destinados a ser esclavos de nuestra sociedad, pero la forma de librarse de ella en si conlleva una serie de conflictos internos relacionados con la soledad. También el ser humano al tratar de volver a los lasos primarios , y no poder hacerlo genera una rebeldía y un odio interno que al final le hace evadir la responsabilidad de ser libre por medio de algún mecanismo. Ese mecanismo fundamental de evasión es el miedo. Ese miedo es lo oculto, lo incierto, en palabras de Carl Jung “la tarea del hombre es ser consciente de lo que brota del inconsciente…Hasta donde se  sabe, el único propósito de la existencia humana es encender una luz en las tinieblas del ser”. De esta forma, Jung otorga un papel predominante a lo que permanece oculto, subyacente bajo el pensamiento consciente.          
   Además, los últimos avances en neurociencia deben ser tenidos en cuenta, sobre todo a la hora de valorar la posibilidad del libre albedrío, la capacidad interna de ejecutar actos volitivos. En este sentido Matthias Brand, profesor de la Universidad de Duisburg-Essen en Alemania, lo manifiesta con una claridad meridiana: “Antes de que la mente consciente intervenga, incluso antes de tener una vaga idea de lo que nos conviene, ya podemos detectar señales corporales que nos advierten contra decisiones adversas. Esas señales corporales no las origina un auténtico malestar corporal, sino que deben rastrearse hasta la excitación del cerebro. Ese es el modo en que el cerebro puede guiarnos en la toma de decisiones”. Sigue profundizando para concluir “Nos sentimos insultados por ser marionetas en manos de nuestro inconsciente, que decide cuando llega al fin el momento de hacer otra cosa o de tener pensamientos diferentes. Hasta los nuevos pensamientos conscientes nos los trae nuestro subconsciente”. Si decide mi cerebro subconsciente, ¿tiene sentido mi voluntad consciente? La consciencia es casi como un pensamiento a posteriori. Algunos hasta arguyen que no existe. Es como un ejercicio de relaciones públicas del cerebro que te hace creer que estás involucrado.         
    Al hombre le cabe, sí, una elección mucho más amplia que al animal, pero tal elección se refiere únicamente al mayor número de motivos que pueden operar sobre él y no al hecho de que pueda elegir por sí el motivo que determina su voluntad. De la misma manera que el animal no puede sustraerse de ningún modo al imperio que el motivo sensible ejerce sobre su querer determinando inexorablemente su acción, el hombre, igualmente, se halla subyugado también, irremisiblemente, por su forma de concebir, interpretar, relacionarse y su forma de percibir el mundo, que condiciona determinante y necesariamente su voluntad. La siguiente cita de Schopenhauer ilustra como la voluntad está condicionada constantemente por la red de causa-efecto al que están sujeto todo los objetos físicos, el ser humano inclusive, por supuesto: “No es metáfora ni hipérbole sino una verdad seca y literal, que, lo mismo que una bola de billar no puede entrar en movimiento antes de recibir un impulso, tampoco un hombre puede levantarse de la silla antes de que lo determine a ello un motivo; pero, entonces, se levanta de una manera tan necesaria e inevitable como la bola se mueve después de haber recibido el impulso. Y esperar que alguien haga algo sin que lo mueva a ello ningún interés, es como esperar que un trozo de madera se acerque a mí sin que tire de él ninguna cuerda”.             Nuestra libertad psicológica está claramente determinada por el universo causal que nos gobierna, y por el carácter diferencial de cada uno de los hombres, es decir, la interpretación o visión de los hechos por cada persona siempre tendrá un matiz diferencial, un escenario de colores infinitos cuyos hechos y acontecimientos serán percibidos con un matiz de color distinto por cada observador. En resumidas cuentas a modo de conclusión “el hombre hace siempre lo que quiere, y lo hace necesariamente”.             Como hemos visto ese libre albedrío está constantemente inserto en los límites de la causalidad y el carácter, y son límites que preceden a nuestra voluntad. En este sentido, si nuestra voluntad es derivada por los dos anteriores, estaríamos hablando de una propiedad emergente, algo que surge como resultado de dos parámetros fijos e inamovibles. La voluntad es algo predeterminado, y por tanto, la libertad interna de decisión una quimera. La cuestión de fondo es: ¿estamos predeterminados biológicamente como diría Nietzsche para enarbolarnos como seres superiores y esa continua búsqueda simplemente forme parte de una hoja de ruta determinada previamente?, o por el contrario, ¿somos algo más que un programa biológico mental?        
     Mientras no sepamos quién o qué somos, cuestión que debe ser respondida en primera instancia por saber con certeza meridiana que es la materia, respuesta que nos daría luz para saber realmente que es la mente, no podremos considerarnos libres, sentir la libertad con mayúsculas, pues nos abordará una inevitable sensación de incompletitud manifiesta, precisamente por sentirnos desconectados de lo real, sentir la fractura con mi Ser.   Algunas cuestiones para reflexionar:            
   ¿Hay realidades, como la libertad o el tiempo, que no se dejan atrapar en definiciones y que, hay que vivirlas interiormente? Sin duda, se trata de términos tan abstractos e imbricados como el tiempo, concebido por Einstein como nuestra cuarta dimensión el espacio-tiempo, que hacen que la mente-materia esté sujeta a esta dimensión, y la libertad sin determinación alguna sea una odisea. La única posibilidad de vivenciar un oasis de libertad sería conectar con un estado de éxtasis, estado de nirvana,…en la que a la vez hubiera una desconexión con lo físico, es decir, liberar la mente de la materia, ambas desaparecerían y entraríamos en un estado de conciencia no adscrito al espacio-tiempo.       
        ¿Crees que las personas se comportan libremente? la libertad, si acaso un resquicio de libertad en un Universo que muchas veces se antoja sin sentido, en el  que hay espíritus superficiales que creen ser libres, y pensadores profundos que toman conciencia de que la libertad es un dogma, un acto de fe más que una realidad. ¿Por qué? Simplemente, esas personas viven en la inercia y esa zona de confort de pensar y creer que mañana será un día igual o como muy poco, parecido,  hacen y viven según lo que la masa les trasmite y en cierto modo les adoctrina, son otros los que marcan las tendencias, las morales cambiantes de cada momento.       
        ¿Qué hay de la libertad que nos venden los políticos? Precisamente nos reflejan una realidad simulada y tasada por ellos, una libertad falsa cuya apariencia nos recuerda al mejor de los envases que enmascara al peor de los productos. Como decía algún gran pensador, ahora no recuerdo su nombre, lo que suele ser bueno para el sistema suele ser perjudicial para el ser humano.                  
       ¿Somos en realidad “libres”, o existen cadenas que consciente o inconscientemente nos atan e igualmente nos proclamamos “libres”?          
   ¿Es la realidad en la que todos creemos vivir ilusoria, solo sombras en la muralla o es realmente real?, ¿Qué es la verdad?, ¿Qué hay fuera de mi mente? ¿Qué sentido tiene vivir? ¿Somos libres?  

martes, 21 de octubre de 2014

La libertad e prensa en riesgo en America Latina

Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) concluyó este martes en Santiago de Chile su 70ª asamblea general con un llamado de alerta sobre el "marcado deterioro" que ha sufrido la libertad de expresión en América en el último semestre.
La entidad puso el acento en su cita anual, en la que participaron más de 300 delegados y conferenciantes de 22 países, en el retroceso de la libertad de prensamotivado, principalmente, por un aumento de la censura, tanto directa como indirecta, y de la violencia física contra los periodistas.
Según la SIP, once periodistas han sido asesinados en los últimos seis meses enAmérica Latina a manos del crimen organizado, sicarios del narcotráfico y grupos parapoliciales vinculados a gobiernos.
Honduras y Paraguay registraron cada uno tres asesinatos de periodistas, mientras que en México sucedieron dos casos más y un informador fue asesinado en El Salvador, Colombia y Perú.
Claudio Paolillo, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, dijo a Efe que la violencia contra los profesionales de la prensa se ha convertido en una "masacre" que además provoca un efecto de "autocensura" en los periodistas.
La SIP denunció que más allá de estas muertes, periodistas en casi todos los países de América sufrieron agresiones físicas, especialmente en Venezuela, donde "las fuerzas policiales y grupos parapoliciales a órdenes del gobierno han dejado un saldo de varios periodistas heridos", señaló la entidad en sus conclusiones.
También se registraron agresiones contra periodistas durante la cobertura de procesos electorales en Bolivia, Brasil y Perú, así como durante las protestas sociales en la ciudad estadounidense de Ferguson y en algunas ciudades brasileñas.
La SIP denunció la censura a los medios de comunicación en las campañas electorales de la elecciones en Brasil y Bolivia, país este último en el que la oposición al presidente Evo Morales "vio limitada la propaganda política" un mes antes de los comicios.
El organismo sostuvo que también se censuró a medios en Ecuador a través de un fallo de la Corte Constitucional que ratificó lo establecido en la Ley de Comunicación, que convirtió la labor periodística en un "servicio público".
"Como parte de esta burda censura, un órgano de control de contenidos sancionó a 25 medios y cuatro periódicos debieron dejar de publicar", indicó la SIP, que agrupa a los dueños y directores de 1.300 publicaciones de toda América, con una circulación global de 43 millones de ejemplares.
La organización denunció también que el Gobierno venezolano sigue negando divisas para la compra de insumos para los medios impresos, lo que ha provocado problemas de escasez de papel en 30 periódicos y otros 12 rotativos dejaron de publicarse por ese motivo.
Claudio Paolillo aseguró que los gobiernos de Venezuela, Argentina, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Cuba han construido "un andamiaje de constituciones y leyes" para poner cerco a la libertad de prensa.
En países como Haití, Chile y Colombia, la SIP denunció que hay leyes que dan pie para que el gobierno y órganos de control puedan "entrometerse" en contenidos y criterios editoriales.
Además, la falta de transparencia y el acceso a la información pública siguen siendo un escollo para el libre ejercicio del periodismo en Argentina, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Perú, y República Dominicana.
En Estados Unidos, señaló la SIP, el Gobierno de Barack Obama mantiene su tendencia de prohibir a funcionarios hablar con la prensa, mientras la seguridad nacional se ha convertido en el argumento para restringir el acceso a la información desde los atentados del 11 de septiembre de 2001.
También se constató un agravamiento de la concentración de medios gubernamentales en Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, un problema que, según Paolillo, también ocurre en el sector privado.
La noticia más positiva del último semestre, destacó la SIP, es la promulgación de la Ley de Acceso a la Información Pública y Transparencia de Paraguay, que se espera que sea un incentivo para otros países de la región que todavía no la tienen.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios. 



Leer el comentario del Evangelio por : 

Isaac el Sirio (siglo VII), monje cercano a Mossoul 
Sermones ascéticos 

«Tened encendidas las lámparas»

La oración hecha durante la noche tiene un gran poder, mayor que la que se hace durante el día. Es por eso que todos los santos han tenido la costumbre de orar de noche, combatiendo el amodorramiento del cuerpo y la dulzura del sueño, sobreponiéndose a su naturaleza corporal. El mismo profeta decía: «Estoy agotado de gemir: de noche lloro sobre el lecho, riego mi cama con lágrimas» (Sl 6,7) mientras suspiraba desde lo hondo de su corazón con una plegaria apasionada. Y en otra parte dice: «Me levanto a medianoche a darte gracias por tus justos juicios.» (Sl 118, 62). Por cada una de las peticiones que los santos querían dirigir a Dios con fuerza, se armaban con la oración durante la noche y así recibían lo que pedían.


El mismo Satanás nada teme tanto como la oración que se hace durante las vigilias. Aunque estén acompañadas de distracciones, no dejan de dar fruto, a no ser que se pida lo que no es conveniente. Por eso entabla severos combates contra los que velan para hacerles desdecir, tanto como sea posible, de esta práctica, sobre todo si se mantienen perseverantes. Pero los que se ven fortificados contra estas astucias perniciosas y han saboreado los dones de Dios concedidos durante las vigilias, y han experimentado personalmente la grandeza de la ayuda que Dios les concede, le desprecian enteramente a él y a todas sus estratagemas

viernes, 17 de octubre de 2014

InvestigationsLa amenaza del ébola se expande

El ébola cruza fronteras. Los esfuerzos por contener el virus en los países africanos más afectados han fracasado. Naciones de todo el mundo se preparan para enfrentar una enfermedad cuya letalidad alcanza a 90%. Plantarle cara costará, además de vidas humanas, cientos de millones de euros.
La amenaza del ébola se expande
El ébola salta las fronteras africanas y llega a países como España y EEUU.

En el año 2012 el virus del ébola sólo causó 88 víctimas fatales. Dos años más tarde, ha puesto al mundo entero en alerta sanitaria. Hay razones para ello. Se estima que 1,4 millones de personas se verán infectadas para 2018 si no se toman medidas drásticas. Además, aunque el virus no es contagioso hasta que aparecen los síntomas, su tasa de letalidad puede llegar a 90%, según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
No existe cura para el ébola, ni vacuna probada para evitar contraerlo. El virus se reproduce al inyectar su genoma dentro de la célula humana. Esto implica que cuando la célula huésped se replica, también lo hace el virus. El ébola es capaz de invadir muchos tipos de células receptoras, convirtiéndose en una enfermedad sumamente agresiva y versátil.
Aunque a finales de agosto la OMS estableció como meta detener la transmisión del virus en los países afectados en un lapso de seis a nueve meses, así como prevenir su difusión a nivel internacional, el virus ya escapó de África. El 30 de septiembre se conoció el primer caso en Estados Unidos, un hombre que había estado en Liberia y falleció la semana pasada después de ser tratado en la ciudad de Dallas. La secretaria de salud de Estados Unidos, Sylvia Burkwell admitió que puede haber más casos en el país. Poco después, se confirmó el primer caso de contagio en territorio estadounidense.
También llegó a Europa. Teresa Romero, una enfermera española de 44 años, que trató al misionero infectado Manuel García Viejo en el Hospital Carlos III de Madrid fue diagnosticada con la enfermedad. ¿Su particularidad? Se contagió en Madrid. Hasta la fecha, hay aproximadamente 84 personas bajo observación, bien sea por haber estado en contacto con la mujer o con los dos misioneros ya fallecidos. El perro de Romero, Excalibur, fue sacrificado para evitar el contagio, pese a que no se sabía con certeza si la mascota padecía la enfermedad.
Los países más afectados han sido Liberia, Sierra Leona y Guinea, que están catalogados como de “transmisión intensa”. Nigeria, Senegal, Estados Unidos y España tienen transmisión localizada, con un total de 23 contagiados y 9 víctimas fatales.

miércoles, 8 de octubre de 2014


Hoy viendo la noticias vuelvo a ver la tenaz persecución a la prensa, algunos funcionarios parecen se aves carroñeras y no paran de atacar implacablemente  en contra del periodismo opositor, esto demuestra una debilidad y obsecuencia al gobierno , lamentable pues no saben vivir en democracia 
que consiste defender la diversidad de ideas no acallarlas.
Esperemos que recapaciten y cambien su actitud para el bien de la patria. 

domingo, 5 de octubre de 2014



¿QUÉ ES EL SÍNDROME DE HYBRIS?


• Lahibris o hybris (en 
griego ὕϐρις húbris).-

Es un concepto griego que puede traducirse como «desmesura» y que en la actualidad alude a un orgullo o confianza en uno mismo exagerados, resultando a menudo en merecido castigo. En la Antigua Grecia aludía a un desprecio temerario hacia el espacio personal ajeno unido a la falta de control sobre los propios impulsos, siendo un sentimiento violento inspirado por las pasiones exageradas, y másconcretamente por 
Ate (En la mitología griega , Ate era la diosa de las acciones irreflexivas y sus consecuencias). Como reza el famoso proverbio antiguo, erróneamente atribuido a Eurípides : «Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco.»

La prudencia es la virtud intelectual que dispone a comprender y ajustar la actuación a la complejidad de las circunstancias en cada momento. Lo contrario de la prudencia es lo que los clásicos griegos llaman hybris, esa suerte de falta trágica en que incurren algunos de los principales personajes de las tragedias, tales como Agamenón, Creonte, Edipo Rey entre otros. Se podría traducir por obcecación, una especie de ceguera causada por la obstinada, jactanciosa y altanera fijación del personaje en una norma de conducta.

La peor ofensa para los dioses es no "pensar humanamente" y aspirar a lo más alto. Así"la idea de hybris concebida originariamente de un modo perfectamente concreto en su oposición a ladiké y limitada a la esfera terrestre del derecho, se extiende, de pronto, a la esfera religiosa"(Jaeger, 1993, p. 166). Esta concepción junto con la idea de la envidia de los dioses hacia los seres humanos dichosos, ha determinado durante largo tiempo las representaciones de las esferas de la religión griega. La fortuna de los hombres cambia todos los días, por lo tanto, el hombre no debe aspirar a lo más alto.

La 
religión griega ignoraba el concepto de pecado tal como lo concibe el cristianismo , lo que no es óbice para que la hibris parezca la principal falta en esta civilización. Se relaciona con el concepto de moira , que en griego significa ‘destino', ‘parte', ‘lote' y ‘porción' simultáneamente. El destino es el lote, la parte de felicidad o desgracia, de fortuna o desgracia, de vida o muerte, que corresponde a cada uno en función de su posición social y de su relación con los dioses y los hombres. La persona que cometía Hybris era culpable de querer másque la parte que le había sido asignada por el destino. Los dioses castigaban a aquellos que presentaban esta patología moral mediante Némesis, diosa de la Justicia y la equidad, con una cura de humildad obligando a los afectados a volver a sus posibilidades humanas. Heródoto lo expresa claramente en un significativo pasaje: "Puedes observar cómo la divinidad fulmina con sus rayos a los seres que sobresalen demasiado, sin permitir que se jacten de su condición; en cambio, los pequeños no despiertan sus iras. Puedes observar también cómo siempre lanza sus dardos desde el cielo contra los mayores edificios y los árboles más altos, pues la divinidad tiende a abatir todo lo que descuella en demasía".

Los romanos aprendieron la lección y por eso se decía que los Emperadores tenían a un lacayo permanentemente al lado recordándoles que eran simplemente hombres.

Una aproximación al significado de la Hybris se encuentra en el siguiente enlace: 
http://es.scribd.com/doc/57498196/Hybris-en-La-Lit-Griega .

• "En el poder y en la enfermedad".-

Es un libro escrito por el Dr. David Owen, médico neurólogo escrito en la década de los años 70 quien incursiono en la política del Reino Unido, trata de la interrelación entre la política y la medicina. El autor se declara fascinado por ella y la ha analizado en ambos campos. La enfermedad en personajes públicos suscita importantes cuestiones: su influencia sobre la toma de decisiones, los peligros de mantener en secreto la dolencia o la dificultad para destituir a los dirigentes enfermos. Como médico, el autor tuvo la ocasión de ver las tensiones de la vida política y sus consecuencias; como político, se fijó en los dirigentes que no padecen dolencias mentales pero desarrollan el "sindrome de hybris" o embriaguez del poder: persistencia en el terror e incapacidad para cambiar. Este libro estudia las enfermedades padecidas por Jefes de Estado y de Gobierno como J.F. Kennedy, el Sha de Persia o Mitterand, entre otros. Owen plantea e ilustra el conjunto de problemas derivados de líderes enfermos y a la vez aborda el envejecimiento de los poderosos y las pérdidas cognitivas vinculadas a la edad. Owen nos hace reflexionar sobre la naturaleza de la democracia y del comportamiento humano.

http://books.google.es/books?id=...En el poder y la enfermedad&f=false

En esta obra, Owen describe la patología que afecta a ciertos políticos con responsabilidades jerárquicas de gobierno, que se aferran con uñas y dientes al poder, indicando que este mal se presenta en una primera fase bordeando la megalomanía y concluye con la paranoia, entendiendo que este trastorno psicopatológico debería estar contemplado en el Manual de diagnósticos y Estadísticas de los trastornos Mentales, conocido por sus siglas en inglés como el DSM que auspicia la Asociación de Psiquiatría Americana.

Considera el galeno Británico que esa intoxicación de poder, podría ser causada por el síndrome de Hybris, que en la concepción Griega era etiquetado a los héroes que vencedores de las grandes batallas conquistaban la gloria y que borrachos de poder y éxito, empezaban a comportarse como dioses y se creían capaces de cualquier cosa.

Establecen estudios acerca del síndrome de Hybris que las elecciones subsecuentes de líderes democráticos y/o designaciones de "personal de confianza", suelen incrementar las posibilidades del desarrollo de este síndrome y que este tipo de enfermedad afecta, como es lógico, las decisiones políticas que se toman y que en la mayoría de los casos terminan siendo de resultados muy peligrosas y por demás catastróficas.

Los gobernantes atacados por este síndrome según relata Owen, dejan de escuchar, se vuelven imprudentes, entiende que solo sus ideas son correctas, jamás reconocen sus errores y prefieren rodearse por una legión de genufléxos cabezas huecas que no vacilan en felicitarle hasta en sus equivocaciones, reiterándole de lo imprescindible de su mesiánica presencia al frente de la conducción de los destinos del Estado.

Realmente, no todos los hombres están destinados a alcanzar el poder político, los gobernantes son seres humanos, sienten y padecen igual a cualquier mortal y la salud de estos siempre se maneja como un secreto de estado.

"En el poder y en la enfermedad" es un libro escrito en cuatro partes. La primera abarca desde 1901 hasta 2007. Owen empieza analizando la salud del depresivo presidente norteamericano Theodore Roosevelt, enfermo crónico de asma y diarrea, y cierra con Ariel Sharon, obeso primer ministro israelita y víctima de una grave dolencia cardiaca en los años de su mandato.

Esta primera parte recorre la salud y el papel político de 30 jefes de gobierno, además de los dos citados en el párrafo anterior. Entra en la hipertensión y arterioesclerosis de Woodrow Wilson, en el cáncer del Primer Ministro británico Neville Chamberlain, quien negoció con Hitler en 1938 en Múnich. La depresión es quizá la enfermedad más repetida entre los treinta y dos estadistas estudiados por Owen.La sufrieron, entre otros, los norteamericanos Warren Harding y Calvin Coolidge. Churchill añadía a su severa depresión insuficiencia de miocardio. Owen insinúa que Ronald Reagan pudo sufrir Alzheimer ya desde el comienzo de su mandato.

La segunda parte se inicia con la enfermedad de Eden, Primer Ministro británico durante la nefasta crisis, para Inglaterra, del Canal de Suez. La mala salud del presidente Kennedy y la enfermedad secreta del Sha de Persia son el objeto de los siguientes capítulos y, por último, el cáncer de próstata del presidente Mitterrand. El capítulo dedicado a John F. Kennedy cruza los datos médicos conservados en la Biblioteca Kennedy con un intenso estudio de los episodios que marcaron su breve presidencia. La invasión de Bahía Cochinos y la crisis de los misiles en Cuba conforman un ejemplo de brillante análisis. A todo ello, añade Owen el análisis del historial médico de un Kennedy adicto a las inyecciones de esteroides y procaína así como a las mal llamadas drogas recreacionales. El análisis de la enfermedad del Shah de Irán es también un potente y ejemplar foco de luz. El tratamiento de su cáncer por parte de los médicos franceses y el uso del secreto de Estado ilustran a la perfección la política de ocultamiento, como sucedió con Mitterrand, de las enfermedades de los líderes políticos, lo que acaba incidiendo en sus tareas de Estado.

La tercera parte está dedicada al mal que afectó a Bush y Blair y a su influencia en las guerras de Irak y Afganistán. Owen acuña y describe el término hybris como un síndrome derivado del uso del poder, presente en un gran número de líderes y que se caracteriza por una autoconfianza excesiva, rechazo a las advertencias y avisos de colaboradores y representación equivocada de la realidad.

La última parte pretende establecer la protección democrática contra las enfermedades de los jefes de Estado y de Gobierno. Tras haber mostrado cómo a lo largo de los últimos cien años han sido numerosas las decisiones políticas tomadas de forma errónea por dirigentes públicos enfermos, Owen busca establecer barreras de protección. Al mismo tiempo, advierte del negativo papel de los médicos personales o de los parientes, incapaces de advertir la gravedad de ciertas situaciones.

Los médicos David Owen y Jonathan Davidson han establecido una lista de síntomas típicos del síndrome de hybris, trastorno mental que se adquiere cuando el mandatario accede al cargo y que suele remitir una vez que abandona el poder. En el siguiente enlace hay algunos líderes que habrían padecido el Síndrome de Hybris, según Owen y Davidson:
http://mocoreta1.blogspot.com/2013/05/sindrome-de-hybris.html

• Síndrome de Hybris.-

Como ya lo describimos en la Grecia antigua la palabra Hybris o Hubris hacía referencia a las acciones crueles, vergonzosas y humillantes que un abusador cometía sobre su víctima por mero placer, es decir, desmesura psicológica en aquellos que habían atravesado la frontera de sus posibilidades humanas cuando se les había conferido poder, haciéndolos rígidos, egocéntricos, crueles, prepotentes y en el fondo irracionales.

En la actualidad lo utilizamos para referirnos a un trastorno "paranoide" denominado síndrome de Hybris, caracterizándose como un trastorno que genera un ego desmedido, un enfoque personal exagerado, aparición de excentricidades y desprecio hacia las opiniones de los demás. Se suele asociar a cargos de poder, tal y como pueden ser políticos, "eternos" dirigentes, funcionarios, personal de confianza, financieros, empresarios, grandes fortunas, famosos, etc.

El neurólogo David Owen analiza la locura que provoca el poder. Este neurólogo escribe su libro después de seis años del estudio del cerebro de los líderes políticos y concluye: el poder intoxica tanto que termina afectando al juicio de los dirigentes.

El psiquiatra, Manuel Franco, explica así lo que ocurre con los líderes políticos: una persona más o menos normal, se mete en política y de repente alcanza el poder o un cargo importante. Internamente tiene un principio de duda sobre su capacidad, pero pronto surge la legión de incondicionales que le facilitan y reconocen su valía. Poco a poco se transforma y empieza a pensar que está ahí por mérito propio. Todo el mundo quiere saludarlo, hablar con él, recibe halagos de todo tipo. Esta es la primera fase. Pronto da un paso más y entra en la ideación megalomaníaca, cuyos síntomas son la infalibilidad y el creerse insustituible. Entonces comienzan a realizar planes estratégicos para veinte años, obras faraónicas, o a dar conferencias sobre temas que desconocen.

Tras un tiempo en el poder, el afectado por este mal, padece lo que psicológicamente se llama desarrollo paranoide. Todo el que se opone a él o a sus ideas, es un enemigo personal. Puede llegar incluso a la paranoia o trastorno delirante que consiste en sospechar de todo el mundo que le haga una mínima crítica, y, progresivamente se va aislando de la sociedad.

Llega un momento en que deja de escuchar, se vuelve imprudente, toma decisiones por su cuenta sin consultar, porque cree que sus ideas son correctas. Aunque finalmente se descubra que son erróneas, nunca reconocerá la equivocación.

Se siente llamado por el destino a las grandes hazañas (les pasó a Bush y a Blair, cuando no planificaron con detalles cómo reemplazarían a Husein, y no pensaron cómo respondería el ejército iraquí; en la antigüedad otros ejemplos fueron Nerón, Calígula y otros emperadores; (en América Latina, saquen sus propias conclusiones...). Todo esto se da hasta que cesa en sus funciones o pierde las elecciones, entonces viene el batacazo y se desarrolla un cuadro depresivo ante una situación que no puede comprender". Dice el Dr. Franco que es difícil tratar este problema, porque quien lo padece, no tiene conciencia de ello.

Cuando una persona no admite otro criterio que el propio, no escucha los aportes de otros, se obceca en sus posturas personalistas, se vuelven imprudentes y toman decisiones por su cuenta, sin consultar porque piensan que sus ideas son las correctas por lo que se alejan de la realidad y aunque finalmente esas ideas se demuestren erróneas, que no han servido para nada, nunca reconocerán la equivocación y seguirán pensando que están en la senda de la verdad, entonces pierde el componente racional de ejercer sus funciones, y si las condiciones se vuelven extremas puede hacer un síndrome paranoide, una desconfianza enfermiza en el cual se vería rodeado de enemigos, no podría fiarse de nadie y solo ÉLtendría razón contra todas las evidencias.

Para que esto suceda tiene que tener poca madurez psicológica dentro de una personalidad esquizoide (es decir con un mundo interior sobre dimensionado, y una afectividad anómala). Si a ello se le incrementa escasa formación cultural, una preparación humana frágil, carencias de cualquier tipo (afectiva y económica entre otros) y en cualquier tiempo (especialmente en el pasado: generalmente en la niñez) y además de eso existen circunstancias supuestamente adversas podemos ver a autoridades singularmente "extravagantes".

Este tipo de cuadros psicológicos afectan sobre todo a la clase política y a su "personal de confianza" ya que es la que básicamente puede adquirir un desmesurado poder en un instante con una nula o escasa preparación humana y el mecanismo o la reacción de defensa suele ser la distancia, la rigidez y el aislamiento del entorno.

Decir que una persona tiene el síndrome de Hybris porque muestra sus síntomas es muy fácil y hasta cierto punto una respuesta muy simple, cómoda y sencilla, puesto que la conducta humana es compleja y no sólo se puede atribuir a un síndrome y nada más.

Todos actuamos conforme a una personalidad concreta que se fija hacia los 18 años de edad y no cambia nunca, configurándose con lo genético y la suma de las vivencias, por lo que en cierto modo actuamos como lo hacemos a partir de esa edad. Analizar nuestro tipo de personalidad resulta clave en cualquier proceso de desarrollo personal porque eltipo de personalidad base continua siendo el mismo durante toda la vida.

Ello implica que si no existe una base sólida y amplia en lo intelectual, una afectividadestable en el tiempo y una cultura del entorno, esta persona tarde o temprano va a presentar el llamado síndrome de Hybris, pues de alguna manera quiere compensar carencias de cualquier tipo que haya tenido o tiene, pudiendo ser: afectivas, económicas, de reconocimiento, etc. Esto podría llegar incluso a actuar en contra de la ética profesional, a pesar de tener principios morales supuestamente "estables", es decir ir en contra de la lealtad que se le debe al trabajo, profesión, institución y compañeros de labor, actuar sin responsabilidad profesional lo que llevaría a realizar un trabajo improductivo.

El llamado Síndrome de Hybris, sería más bien, un estado al que se llega por tener unas condiciones personales psíquicas específicas y unos déficits concretos en la personalidad. No es una enfermedad porque el que lo padece sabe que está en un error pero no es capaz de admitirlo, y ello le lleva a tener posturas rígidas, egocéntricas e irreales. Si la intensidad fuera lo suficiente sí podríamos hablar de un Síndrome Paranoide. Desde el punto de vista psiquiátrico el Síndrome como tal no existe, pero si sus síntomas aisladamente, y naturalmente abundan en personajes que han adquirido poder (sea del tipo que sea) sin tener condiciones psíquicas básicas para manejarlo, este sería el núcleo de esta situación anímica.

No es justo, ni ético, ni científico que los dirigentes y su "personal de confianza" no pase ningún tipo de filtro tanto de salud física y fisiológica como psíquica para ser designado previamente por su partido como candidato idóneo. Y debería estar estipulado en la Legislación Electoral un criterio de selección como en cualquier otro puesto del Estado aun confiando ese criterio a un grupo técnico definido por cada partido. Mientras esto no suceda tendremos lo que tenemos.

Como vemos el ejercicio del poder puede trastornar la conducta de los hombres. Afirmando que sí, se puede enfermar de poder; pues este puede generar algunos desórdenes psíquicos y problemas conductuales.

Sin ir muy lejos cuantas autoridades desde directores de instituciones educativas hasta el Ministerio de 
Educación - MINEDU, pasando por direcciones regionales, unidades de gestión educativa local e incluso Gobierno Regional y Gobierno Central se obcecan en sus posiciones sin escuchar a los demás, perdiendo en gran parte el componente racional y la autocrítica que debe caracterizar toda gestión institucional; otro caso es el de los profesores, especialistas, personal administrativos y funcionarios, así como el personal de confianza que creen que están en una posición diferente a otros y en vez de servir adoptan posturas, inconscientemente o a veces consciente, que "engordan" su ego y realizan acciones arbitrarias, piensan que ellos son los únicos que piensan y no escuchan las ideas de otros ya que siempre son apoyados por inútiles, ineptos y personas que siempre le alagan y no tienen espíritu crítico, pues cuando una persona no asume sus ideas o las rebate ya le considera su "enemigo personal". Por esta razón al Síndrome de Hybris se le conoce como la enfermedad de los que piensan que lo saben todo. La explicación de esto es bien sencilla puesto que cuando a una persona le gusta rodearse de estos tipos de personas halagadores y no críticos es porque dicha persona también es así con sus superiores.

"La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder" Libertador Don José de San Martín (1778- 1850).


domingo, 14 de septiembre de 2014


Cuando Francis Fukuyama anunció que la caída del Muro de Berlín era el fin de la historia, les juro queridos lectores, que no lo creí. De hecho, leí el libro “El fin de la historia y el último hombre” (1992) para ver por qué hacía semejante declaración, y el texto me pareció de una inocencia casi suicida.
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Creer que la naturaleza humana es pasible de cambiar de esa forma de un día para otro, y que la humanidad de aquí en más gozaría de las mieles de la democracia, era por lo menos cándido, rayano con lo… bueno, no debo usar las expresiones que aprendí en el barrio.

Por más que desde hace años vivimos en zozobras, tengo la firme impresión que marchamos hacia una etapa crítica de la historia.

Mi pesimismo no se basa en las pestes, inundaciones o desastres climáticos. Éstos son azarosos y cíclicos. Nada podemos hacer, más que resignarnos.

Tampoco me preocupa (demasiado) la deliberada obstinación de nuestra presidenta. Éste será un tema anecdótico que discutirán los historiadores en el futuro. ¿Acaso su actitud frente a los holdouts fue en defensa de la soberanía u oportunismo político? La criptomnesía nacional lo teñirá del matiz político que le quieran dar en la oportunidad, según el gobierno de turno y las modalidades existentes. ¿Entregar tierras a China es “soberanía” y no pagar las deudas por un dictamen judicial es “hacer patria”?

En menos de 50 años pasamos de “tirano prófugo” y la primera tiranía (así versaba mi libro de historia en 1970 para referirse a Juan Perón y Juan Manuel de Rosas) para pasar al “Día de la Soberanía” y celebrar el 17 de Octubre.

Debemos entender que estamos fuera de la mira del mundo; quebramos y nadie se mosquea, solo se preguntan cómo es que somos tan imbéciles de llevar un país magnífico a este nivel de deterioro.

Los problemas del mundo pasan por otro lado.

El problema de la humanidad radica en el peligro fundamentalista que empuja a choques de culturas, y aún al enfrentamiento entre personas de la misma creencia.

Esta es una Guerra Santa y es del todo semejante al fundamentalismo cristiano que fanatizó a los Cruzados hace mil años.

Entonces era menester tomar Jerusalén y se hizo a sangre y fuego, a un costo enorme.

Hoy el islamismo está embarcado en el mismo fundamentalismo y divide al mundo. Por el terrorismo islámico la aeronavegación se ha convertido en una tortura. La economía mundial se ve entorpecida para frenar el financiamiento de ejércitos subversivos. Siria pasó de ser enemiga de occidente a ser aliada sin que nadie esté seguro de cuando volverá a ser su enemigo. Miembros de la colectividad judía debaten si deben o no contener la agresión palestina, mientras llueven bombas (literalmente) sobre Israel.

En África secuestran niñas, en Asia matan kurdos y decapitan periodistas ante las cámaras de todo el mundo. En Malasia matan poblaciones enteras y sabemos qué pueden hacer cuando se adueñan de un avión en los EE.UU.

No hay lógica que los contenga ni dialogo que los asista. Solo entienden sus principios y los demás son enemigos. Blanco y negro. A favor o en contra. No hay matices.

Estados Unidos duda. El Vaticano solo expresa buena voluntad. Europa cavila porque la población musulmana ahora está en sus calles. En breve la mitad de la población europea en las grandes urbes será islámica.

Esta guerra religiosa llegará a todos los rincones del mundo con nefastas consecuencias. Nadie será ajeno. La AMIA y la embajada de Israel son los mejores ejemplos.

Dejemos la inocencia de lado, el mundo se ha radicalizado por una forma de pensar ajena a nuestro entendimiento. Cuando hay pasiones, religión y retaliación de por medio nada se entiende

La historia nunca termina.

Creer que es así es no haber entendido como funciona la naturaleza humana y no haber comprendido que siempre hay un día después, aunque los excesos de las partes nos hagan temer que puede no quedar nadie para contar ese día después.
omarlopezmato@gmail.com